Cuándo vender acciones: aprende a elegir el mejor momento

Cuándo vender acciones: aprende a elegir el mejor momento
Mucha gente está iniciándose en el mundo de las inversiones actualmente, sobre todo en el mundo de las acciones, impulsados sobre todo por las bajas comisiones que más plataformas están ofreciendo, además de la creciente información que puede encontrarse en la red. En ocasiones puede parecer mucho más fácil determinar el momento en el que comprar acciones o abrir una posición, que saber cuándo vender nuestras acciones, determinando el momento óptimo para llevar a cabo una venta. Vamos a conocer qué variables debemos tener en cuenta a la hora de analizar cuál es el mejor momento para vender nuestras acciones con tal de maximizar nuestras ganancias en bolsa.

Índice

Razones por las que debes vender tus acciones

Para decidir y determinar con certeza el mejor momento de vender acciones debemos entender cuáles son las principales razones que nos podrían llevar a hacerlo. Son variables que debemos monitorizar para después tomar la decisión del momento óptimo en el tiempo de realizar la venta. Pasamos a enumerarlas a continuación:

La motivación ha cambiado

Las razones por las que inicialmente compramos la acción ya no son aplicables hoy en día: debemos tener un poco de visión retrospectiva para analizar las razones que nos llevaron a comprar la acción en el pasado (toda inversión que hagamos tiene que tener una razón diferente a que queramos que suba el precio, es decir, una tesis de inversión).

Si las mismas razones aplican hoy en día, no hay motivo para vender nuestra posición. Sin embargo, si encontramos que las razones han cambiado, entonces sí puede ser buena idea vender nuestras acciones (por ejemplo, si la cuota de mercado de nuestra empresa baja o si ahora existe un competidor que ofrece un producto mejor a un mejor precio).

También puede ser que las ventas no crezcan a un ritmo sano, o que el equipo directivo haya cambiado y ya no tengamos confianza en las iniciativas que estén llevando a cabo.

La empresa se está endeudando de forma que no nos interesa

Ocurre cuando la empresa está adquiriendo mucha deuda no productiva. Si vemos que la compañía en la que invertimos está tomando mucha deuda a medio y largo plazo y que esta deuda no se usa para invertir de manera inteligente en el crecimiento de la misma, deben saltar las alarmas. Si la deuda se usa para financiar proyectos de expansión de nuevos productos que se espera tengan éxito o que van a cambiar la línea de producción para hacer a la empresa todavía más eficiente, entonces es bueno. Sin embargo, la deuda para pagar gasto corriente no es buena y puede hacerse insostenible a largo plazo.

La compañía va a ser comprada por otra

Cuando se publica la noticia de la adquisición, el precio de la acción que va a ser comprada suele incrementarse mucho, hasta el nivel del precio que ha sido acordado para la compra. En este caso, es una buena idea vender las acciones tras dicha subida, retirando la ganancia que hayamos conseguido, pues es difícil que vayamos a conseguir nada mejor.

Hay que tener en cuenta que una empresa puede ser comprada de tres maneras (en efectivo, en acciones o en una combinación de ambas) y si se realiza en efectivo, el precio de la acción suele aproximarse al precio acordado. En los otros dos casos, todo depende de si queremos ser accionistas de la compañía resultante tras la adquisición.

Necesitamos usar el dinero actualmente invertido en acciones

A pesar de que normalmente siempre se aconseja no invertir en bolsa el dinero que podamos necesitar en los próximos 3 o 5 años, puede ocurrir que tengamos que hacer uso de ese dinero o que necesitemos liquidez, por ejemplo para pagar el depósito de la compra de una vivienda. Ya que idealmente debemos planificar nuestra inversión, puede ser perfectamente factible invertir en bolsa el dinero destinado a enviar a los hijos a estudiar a la universidad y vender las acciones unos años antes de que empiecen sus estudios.

Llevar a cabo un reequilibrio de nuestra cartera

Con el tiempo, es posible que debido a los incrementos y decrecimientos de la valoración de nuestras acciones, el peso que cada activo tiene en nuestra cartera se modifique tanto que no estemos cómodos con el mismo. Por ejemplo, hace 4 años invertimos el 10 % del valor de nuestra cartera en un banco determinado. Si ahora, tras multiplicarse por 3 el valor de nuestra inversión, esta representa un 20 %, es posible que no queramos tener tanta exposición a una acción del sector bancario (sobre todo ahora con tipos de interés tan bajos) y queramos reducirla. Por tanto, es inteligente vender nuestras acciones para volver a equilibrar nuestra cartera.

Por lo general, puede ser interesante reducir nuestra exposición a una empresa determinada o a un sector determinado, con tal de diversificar. Además, conforme nos acercamos al momento de nuestra jubilación, también es buena idea reducir la exposición a renta variable e invertir más en renta fija, que tiene menor riesgo.

Existe una mejor oportunidad en otra acción o sector

Debido a cambios en la sociedad, en los mercados o en el mundo empresarial, puede ser que en algún momento entendamos que existe una oportunidad mucho más interesante fuera de nuestra cartera y por tanto queremos aprovecharla. Es entonces válido vender ciertas acciones para poder invertir dicho dinero en la nueva oportunidad.

Es importante entender que ninguna de las razones que acabamos de indicar tienen que ver con el precio de la acción, pues tomar decisiones basándose solamente en el precio puede ser peligroso.

¿Se pueden vender las acciones en cualquier momento?

En la práctica, se pueden vender las acciones en cualquier momento, aunque no siempre es del todo adecuado hacerlo. Hay ciertas ocasiones en las que es mejor no vender acciones, por ejemplo, cuando el precio baja mucho. Es un error cometido por mucha gente debido al pánico que puede suponer ver cómo el valor de la inversión se desploma, sin embargo es lo peor que podría hacerse. Si seguimos creyendo en la compañía, debemos ver esto como una gran oportunidad de compra para así bajar nuestro precio medio de compra, siempre y cuando queramos mantener la inversión a largo plazo.

También es una mala idea vender acciones con tal de reducir nuestro pago de impuestos, cuando vendemos con pérdidas, ya que la venta de una posición a pérdidas reduce la cantidad sobre la que debemos pagar impuestos. Sin embargo, esto solo es buena idea cuando ya teníamos pensado deshacernos de esa acción.

Hay muchas razones por las que vender nuestras acciones, pero tenemos que entender qué pasa cuando vendes acciones, cuándo vender acciones y cuándo no hacerlo por las causas erróneas.

Cuándo vender las acciones

Dependiendo de la ganancia que esperemos hacer con nuestra inversión, hay una serie de indicadores que podemos seguir para saber cuándo vender.

Hay muchas plataformas en la red que nos permiten realizar análisis técnico, con el que podremos identificar el mejor momento de vender acciones. Por ejemplo, una vez nuestra inversión se haya revalorizado un 20 % o 25 %.

Otra manera algo más compleja es usar las medias móviles, como por ejemplo la media móvil de 10 días, siempre y cuando los cierres hayan ocurrido por encima de la media móvil de 10 días en un largo plazo de tiempo y que estemos satisfechos con la revalorización obtenida. Cualquier cierre por debajo de dicha línea nos marcaría un buen momento para recoger beneficios, ya que puede indicar una potencial tendencia negativa en el futuro cercano.

También podemos usar el indicador RSI (Relative Strength Index), que va de 0 a 100. Entre 0 y 30 nos indica que la acción está sobrevendida, es decir, que puede ser buen momento para comprar, pero cuando está entre 70 y 100 nos indica sobrecompra, por lo que es un buen momento para vender.

Otro indicador llamado On-Balance Volume (OBV) puede ayudarnos a reafirmar tendencias, ya que idealmente un precio creciente debería ir acompañado de un valor creciente para el OBV. Sin embargo, si OBV es decreciente, pero el precio es creciente, esto nos puede indicar que el precio seguirá la tendencia del OBV próximamente, por tanto puede ser otra indicación para vender. De hecho, si el precio crece y OBV está plano o decreciendo, esto puede indicar que el precio está cerca de un tope.

Qué pasa cuando vendes tus acciones

Cuando vendemos nuestras acciones, otra persona o entidad las está comprando, aunque no seamos del todo conscientes de ello. La mayor parte de las acciones se intercambian en bolsas virtuales o físicas, como por ejemplo el New York Stock Exchange (NYSE), por lo que es importante saber cómo vender acciones. Los brokers y traders envían sus órdenes para comprar y vender acciones a través de un broker, que las ejecutará en el mercado. Los compradores envían órdenes bid y los vendedores envían órdenes ask; cuando se cruzan se produce la transacción, cosa que ocurre de manera casi instantánea en mercados y acciones muy líquidas donde el volumen es muy grande.

Por lo general, encontrar un buen momento para comprar acciones suele ser más fácil que saber cuándo vender, pero con los consejos expuestos más arriba se puede llegar a tener una idea acerca de bajo qué razones debemos pensar en vender nuestras acciones y en qué momento exacto hacerlo para maximizar ganancias.

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